viernes, 18 de septiembre de 2009

Estaba en el colectivo y pensé que llegaba tarde. Cuando de repente se me ocurre mirar por la ventana. Y te ví. Y no te podrias imaginar jamas la sonrisa que colocaste en mi cara. Te admiré los pocos segundos que la fisica me permitía. Después vinieron 4 horas en las que rogué al Cielo otro milagro. Esta vez no pudo ser. Pero me alcanzaron esos segundos para soñar con tu cara, tu pelo y ese abrazo que quisiera soñar todas las noches.

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